PERSONAS EMPÁTICAS QUE NO SABEN PONER LÍMITES

Las personas empáticas, que no saben poner límites personales, no ven ciertos abusos que pueden existir en las relaciones. Persona empática es la que tiene la habilidad de ponerse en el lugar de los demás y comprender lo que sienten. Esta habilidad puede ser aprovechada por las personas abusivas para conseguir lo que quieren de ellas. Es muy importante que la persona empática desarrolle la asertividad para darse cuenta de ésto y no permitirlo.

Las personas empáticas que no saben poner límites personales se olvidan de sus necesidades y de lo que sienten, para enfocarse en las necesidades de los demás y no se dan cuenta de que con esta actitud pueden permitir abusos de personas que no son empáticas como ellas.  Puede haber relaciones abusivas en todo tipo de relaciones, y sobre todo en las relaciones familiares y de pareja. Las personas que cometen los abusos no son empáticas y se aprovechan de las personas empáticas. Las personas abusivas no reconocen sus errores, se enfocan en que los demás satisfagan sus necesidades y  no les preocupan los sentimientos de los demás, no tienen empatía. Las personas empáticas que no han aprendido a poner límites personales no saben decir que no a las necesidades, exigencias de estas personas. Esta relación entre persona abusiva y persona empática que no ha desarrollado la asertividad se convierte en una relación de codependencia. Las personas empáticas que no saben poner límites, evitan los conflictos porque no saben afrontarlos de manera asertiva, necesitan agradar a los demás para sentirse bien, porque no tienen una autoestima saludable y las personas abusadoras tampoco tienen una autoestima sana y por eso necesitan exigir a los demás para conseguir lo que quieren y así sentirse bien. Ambos tipos de personas no saben darse amor a ellos/as mismos/as y dependen de los demás.

Qué es lo que hace que una persona aguante faltas de respeto, manipulaciones, frialdad emocional, violencia verbal, física… yo creo que este tipo de persona no ha aprendido a respetarse y a hacerse respetar, que se ha acostumbrado a no escucharse y poco a poco ha ido permitiendo el maltrato hacia ella. Puede que sea un mecanismo de supervivencia desde la infancia. Ha aprendido a ponerse una coraza para no sufrir. Esa coraza le impide salir del abuso. Para salir del abuso tiene que atreverse a sentir, a sentir el dolor, para poder decir basta y tomar decisiones adecuadas. Tiene que enfocarse en ella no en satisfacer las necesidades de los demás para sentirse bien. Tiene derecho a decir NO aunque ese no genere un conflicto. Tiene que permitir el conflicto y aprender a afrontarlo de manera adecuada. Tiene que aprender a no permitir el mal para ella y a ser firme. Una cosa es perdonar y otra permitir el mal para uno mismo/a. El amor no es darlo todo para ver si nos aman. Eso es sacrificio.

María Isabel Fernández

Psicóloga especialista en Mindfulness y Desarrollo Personal